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Un 31 de Marzo diferente

Este 31 de Marzo, 156 aniversario de la Refundación de nuestro pueblo, nos encuentra en una situación distinta, llena de incertidumbres pero con la convicción de querer salir adelante, con solidaridad, con empatía, unidos como sanjosesinos, como comunidad.

 

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"Un nuevo aniversario de la Refundación de nuestro pueblo nos congrega a rememorar sobre la historia y la cultura, en una situación especial, en el marco de esta pandemia, me pareció propicio recondar a quienes fueron algunos de los forjadores de San José de la Esquina. Por eso hoy, vamos a hacer un poco de memoria, reseñando a algunos de los tantos que hicieron de esta tierra, un lugar para vivir"

El papel de Miguel Castellanos

El 30 de noviembre de 1865, comienza la distribución de solares. Por ello, el gobierno provincial contrató a Miguel Castellanos como encargado en nuestro pueblo de distribuir la población que llegaba a él.
Don Miguel Castellanos donó seiscientos pesos para las ornamentas y campana de la “Primer Escuela de Letras”, fundada en 1865. Pero su aporte a la educación recién se iniciaba, ya que, venciendo las dificultades y considerando la necesidad de progreso y cultura en nuestro pueblo, inicia las gestiones para la creación del “Colegio Nuestra Señora de los Ángeles”.
Sin lugar a dudas, los sanjosesinos les debemos a Miguel Castellanos y su esposa el orgullo de poseer una de las iglesias no sólo más lindas de la zona sino también del país. 
Miguel Castellanos fue nombrado en 1912 Presidente Comunal cargo que, debido a la responsabilidad y dedicación con que lo ejerció, le permitió la reelección en reiteradas oportunidades. Durante su gestión construye el puente sobre el Arroyo Maldonado, camino a Los Nogales. 

El papel de Fray Marcelo Venanzetti

El culto católico empezó en este pueblo en el año 1863 cuando el padre Misionero Fray Marcelo Venanzetti, llegó de San Lorenzo para atender los pocos habitantes que existían en aquella época. Su primer trabajo fue el arreglo de una capilla, que aun existe dentro del terreno que ocupa el colegio de las Hermanas de la Misericordia. Allí el padre Marcelo ejercía su Ministerio.
Fue él quien inicia, junto a Miguel Castellanos, las comunicaciones necesarias con Nicasio Oroño  para realizar el trazado de lo que, a partir del año 1864, se convertiría en San José de la Esquina.
Entre los años 1865 y 1866, junto a Patricio Rodríguez, se encarga de firmar las autorizaciones para la entrega de solares o terrenos a las primeras familias sanjosesinas.
En el año 1865, también,  crea la Escuela de Niños de primeras letras siendo nombrado Director de la misma.
También instaló un pequeño colegio donde enseñaba a los pocos niños. Su primer sacristán traído de San Lorenzo, fue el señor Lorenzo Cabral. Más tarde se edificó una Iglesia un poco más amplia en cuyo terreno se encuentra actualmente la policía, esto sucedió en el año 1882.

Primera Comisión Vecinal: compuesta por el mayor Eugenio Peralta, comandante Bernardo Loza y señores Miguel Castellanos, Antonio González y Carlos Cardelago.

El papel del maestro Feliciano Santa Clara
 
En marzo del año siguiente fue nombrado Preceptor Interino en la Escuela de Varones de San Lorenzo, y posteriormente, en 1892, Director de la misma.
En 1897 fue trasladado a nuestra localidad, para inaugurar el flamante edificio construido por el gobierno, para la Escuela Fiscal N º 204.
Desde entonces y hasta su muerte, su destino estuvo inexorablemente ligado a San José de la Esquina.
Recién llegado a nuestro pueblo, desarrolló  una intensa campaña para sumar alumnos a las aulas de la Escuela Nº 204. Debió luchar contra la apatía generalizada de los padres de la época, con respecto a la concurrencia de sus hijos a la escuela. Pero fue tan exitosa esta campaña que, muy pronto las aulas de la Escuela N º 204 se vieron atiborradas de chicos. 
Es así que, cuando el excesivo número de alumnos superó sus posibilidades de atención, el Consejo de Educación nombró como Ayudante a Doña Enriqueta Ferreira, quien con el transcurso del tiempo se convirtió en su esposa y madre de sus dos hijos: María y Enrique. 
En el año 1898 instaló su primera Escuela Particular para adultos, ubicada sobre la actual calle San Martín, en una construcción ya demolida.
Ya jubilado por la provincia le ofrecieron distintos cargos en el orden nacional, entre ellos  el de Inspector Nacional de Enseñanzas. No lo aceptó, prefirió reabrir en nuestro pueblo su Escuela Particular. Esta fue la conocida  Escuela General Belgrano, ubicada en su domicilio particular sobre la calle Moreno, donde preparaba alumnos varones para su ingreso al nivel secundario. En ella siguió desarrollando su labor docente por treinta años más, hasta poco antes de su muerte. Así transcurrió la última etapa de su existencia, hasta que su vida se apagó el 25 de febrero de 1950, a los 86 años.

El papel del Dr. Merelli
 
El Doctor Merelli, alrededor de 1913, llega a San José  de la Esquina para abocarse a su tarea, convirtiéndose en un referente.
Antes de su llegada rondaba la idea de construir un hospital, la que se lleva a cabo tiempo después.
Corría el año 1934, el hospital comienza a funcionar, el Doctor decide irse y pone en venta su consultorio, pero finalmente no lo hace. Los partos que se suscitaban en esos tiempos los hacía a domicilio ya que no había partera.
Al poco tiempo, la enfermedad que lo afectaba (asma) empieza a agravar su estado de salud y trae de la ciudad de Rosario al doctor Mamanna, unos años antes de que él muera. Éste no realizaba cirugías.
El señor Miguel Castellanos empieza a estar mal y al no contar con los recursos necesarios, deciden llevarlo a Buenos Aires, entonces el Doctor Merelli decide acompañarlo, y aquél muere allá.
Después del fallecimiento del Doctor, el Hospital siguió su marcha  y su consultorio es vendido al Doctor Fracassi, que era Neurólogo.

El papel de Juan Colonna

Juan Colonna, italiano, llegado a esta localidad con sólo tres años, se puede decir que se lo considera “sanjosesino”.
Fue una persona que se destacó por su gran labor hacia la comunidad.
Participó, desde su humilde persona, en la construcción de muchas instituciones locales, entre ellas, el cuartel de los Bomberos Voluntarios. 
Formó parte de la Comisión de la Sociedad Italiana, ayudando a la realización de eventos y arreglos.
Colaboró incansablemente en clubes, asociaciones cooperadoras, etc.
Como homenaje en vida, la sala donde anteriormente se encontraba el Museo Guardia de la Esquina, en la planta alta del edificio comunal llevaba su nombre.
 
 
Gracias a estos forjadores, y tantos otros anónimos, nuestro pueblo creció y se desarrolló, personas que desde sus diversos lugares generaron cambios, ayudaron, se solidarizaron, contagiaron "ganas" a los demás. Quizás sea el momento de continuar con el ejemplo, desde nuestro espacio, poder hacer y realizar, seguir creciendo... Es nuestra tarea, es nuestro legado.

 

 

Mariana Lussa

Fecha de publicación: 31/03/2020    |    61 lecturas

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