Noticias » Miscelaneas
El gran maestro internacional de ajedrez
“Mi patria es mi lengua”, dicen los polacos, tal vez porque tienen un idioma muy exclusivo, y además, son muy pocos los que lo hablan en el mundo. Polonia, situada en el este de Europa Central, en un área de 312.000 kilómetros cuadrados, cuenta con 39 millones de habitantes. Otros 20 millones, residen en la diáspora, siendo Chicago y Curitiba, los principales asentamientos.
Miguel Najdorf
El idioma con que se entienden, pertenece al tronco indo-europeo y de este, a la rama del balto-eslavo, que comparte con otras 14 lenguas: rusa, búlgara, servia, croata, eslovena, eslovaca, checa, ucraniana, bielo-rusa y otras, siendo la más diferenciada entre todas ellas.
La Segunda Guerra Mundial, comenzó el l de setiembre de 1939, cuando las tropas nazis invadieron su territorio independiente y soberano.-Las pérdidas humanas fueron inmensas, recordemos que Auschwitz, está en este país.
Muchos sobrevivientes de familias destruidas, marcharon a residir en otras tierras, uno de ellos, fue Miguel Najdorf, nacido en Varsovia en 1910 y fallecido en Málaga, en 1997, a los 87 años.
En el año 1939, cuando estaba en Buenos Aires, para las VIII Olimpíadas de Ajedrez, en la que representaba a su patria, estalló la guerra y dado que era judío, decidió quedarse y obtuvo luego la ciudadanía argentina.
Perdió a casi toda su familia en los campos de concentración, acá hizo una nueva, con su esposa y dos hijas, el sustento provenía de su trabajo como Agente de Seguros.
A pesar de no ser un jugador de ajedrez de tiempo completo, Najdorf llegó a ser uno de los mejores ajedrecistas del mundo, en las décadas de los años 1940 y 1950, consiguiendo el primer record mundial, en la modalidad de partidas simultáneas y a ciegas.
Cuando en el año 1950, la Federación Internacional de Ajedrez, creó un sistema de títulos oficiales, se lo reconoció como Gran Maestro Internacional.
Ya consagrado, viajó a distintos países del mundo, para participar en Torneos de gran jerarquía.- En uno de ellos, celebrado en la ciudad de Nueva York, se alojó en un hotel distante del Centro de Convenciones, donde se realizaban las partidas, trasladándose por medio del subterráneo.
En uno de sus viajes, se sentó en el único asiento disponible del coche, junto a un señor que leía un diario desplegado, al observarlo comprobó, que estaba escrito en idioma polaco y comenzó a hablar con el desconocido sin dar explicaciones, quién solícito y sorprendido sigue gustoso el diálogo.
Don Miguel le preguntó por los motivos de su estar en los Estados Unidos, a lo que el otro contestó, que había emigrado, después que el nazismo había exterminado a casi toda su familia, solo tengo conocimiento, agregó, de que un primo hermano mío, que vivía en Varsovia, se radico en Buenos Aires, Argentina, y es un famoso Maestro Internacional de Ajedrez.
De común acuerdo eligieron una estación para subir a la superficie y en una barra, brindaron por el encuentro que fue realmente conmovedor.
Por:
Omar Alfredo Re
Comentar