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Chilto: un poderoso fruto tan cercano como desconocido
El chilto (Solanum betaceum es su nombre científico) es un fruto de textura firme, piel lisa y brillante, de color variable (desde rojo, anaranjado, morado, hasta amarillo) y que posee una pulpa jugosa y de sabor agridulce. Se inscribe en la categoría, ahora puesta de moda, de los “alimentos funcionales” que son aquellos que no sólo aportan nutrientes esenciales para el organismo, sino que cumplen una “función” extra: ayudan a mantenerse sanos.
Seguramente son pocas las personas que sepan qué es el chilto y, mucho menos, qué propiedades tiene y donde se puede encontrar.
“Es un fruto que crece en las Yungas del NOA (Tucumán, Salta y Jujuy) y que ha sido consumido durante muchos años por poblaciones ancestrales. Tiene un elevado contenido de vitamina C, carotenoides y compuestos fenólicos, lo que lo hace, por sus propiedades funcionales, un producto con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias”, explicó la doctora María Inés Isla, bióloga e investigadora del CONICET.
En tanto el director de la Reserva Experimental de Horco Molle (REHM), Juan Pablo Juliá, comentó que la Reserva tiene un área botánica con un vivero forestal donde se producen algunos ejemplares de chilto. “Nos interesa transmitir y difundir las investigaciones que están haciendo nuestros científicos en cuanto a las bondades de este fruto que crece muy bien en las Yungas y muy aprovechado en el resto de latinoamérica, pero muy poco conocido en la Argentina”, precisó.
A su vez, Ana Levi (Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo) subrayó que una de las funciones que realizan es poner en valor las plantas nativas, en este caso el chilto. “Este fruto está en los mercados europeos y asiáticos. Es una planta americana que se cultiva en Colombia, Venezuela, Ecuador, pero que en nuestro Tucumán no la estamos valorando”, expuso.
Investigación premiada
Hace años que en la Universidad Nacional de Tucumán vienen investigando plantas autóctonas como el chañar o la algarroba y una de ellas descubrió las propiedades nutricionales y funcionales del chilto.
El equipo liderado por la doctora Isla, ganador del Premio Arcor a la Innovación
La investigación dirigida por la doctora Isla, fue reconocida con el premio Arcor a la Innovación que le entregó ayer la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el grupo Arcor a su directora, María Inés Isla, doctora en biología y bioquímica. Desde Tucumán, Isla cuenta que con sus colaboradores descubrieron que este fruto tiene un enorme potencial. Puede ayudar a prevenir el envejecimiento porque es antioxidante y el daño celular porque es antigenotóxico. Pero también tiene efectos antiinflamatorios y ayuda a contrarrestar la diabetes y la obesidad por inhibir enzimas que inciden en el síndrome metabólico.
Todo el año y de gran aprovechamiento
Javier Abraham es el único productor tucumano abocado al cultivo del chilto o “tomate de árbol” como también se le conoce y contó cómo llegaron a trabajar en torno a esta planta y los inconvenientes con los que se encontraron al comienzo. “Al principio no era fácil su manejo. Primero hicimos una obtención de la fruta en su estado silvestre en el cerro, en la parte de Tafí Viejo; después hicimos los almácigos y comenzamos a trabajar con la fruta”, sintetizó.
La primera cosecha la obtuvieron a partir de los 11 meses cuando la planta alcanzó un metro y medio de altura. “A partir de ahí comenzó a dar muchísima cantidad de fruta y pasamos a trabajar en el proceso de la misma. El tema era que no solo teníamos que hacer fruta, sino saber cómo trabajarla y de qué manera podíamos consumirla. Todo lo que íbamos haciendo era bastante nuevo para nosotros y para el paladar también”.
En su vida útil, la planta dura entre cuatro y cinco años. Debido a las características de nuestro clima, la zona del pedemonte de las Yungas es un área por excelencia para el cultivo y aprovechamiento del chilto que, además, permite cosechar durante casi todo el año.
Al chilto, le dicen tomate de árbol, por su similitud
“Esto es un proyecto que desprende de lo que es el aprovechamiento forestal no maderero. Crece debajo de los árboles y la idea es ofrecerles a los productores locales una alternativa de no tala del bosque”, agregó Abraham.
Otra de las ventajas es el costo. “A partir de los 70 centímetros no tiene mayor inconveniente su cultivo. Es totalmente económico para un productor ya que es nuestro y el suelo es óptimo, no como otros cultivos foráneos donde sí o sí se requiere otro tipo de alimento para la planta”, concluyó.
Tal vez por todas estos beneficios para su cultivo y por sus generosas propiedades nutricionales, se convierta pronto en un boom, como ocurrió con otros cultivos como lo fue la quínoa.
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