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Todos los dÃas un amigo.... por R. Sacchi
La genial pluma de J. Hernadez narra el encuentro del gaucho Fierro y Cruz luego de que éste lo derrotara en un entrevero. Reconoce la bravura del indómito gaucho cuando enfrenta a su patrulla y "hay" nomás se pone de su lado y se hace desertor. Juntos hicieron legüas de amistad. Cuando el destino les juega una mala pasada Cruz ya enfermo y a punto de morir, lega a su hijo para que Fierro lo adopte.
Festejo del día del amigo en el bar del "Tati" de la localidad
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"Ya conoce pues quién soy, tenga confianza conmigo.
Cruz le dio mano de amigo y no lo ha de abandonar.
Juntos podemos buscar pa´los dos un mesmo abrigo"
La genial pluma de J. Hernadez narra el encuentro del gaucho Fierro y Cruz luego de que éste lo derrotara en un entrevero. Reconoce la bravura del indómito gaucho cuando enfrenta a su patrulla y "hay" nomás se pone de su lado y se hace desertor.
Juntos hicieron legüas de amistad. Cuando el destino les juega una mala pasada Cruz ya enfermo y a punto de morir, lega a su hijo para que Fierro lo adopte.
Este gesto de admiración y nobleza enaltece el sentimiento que hoy nos convoca.
Claro, eran otros tiempos y el transcurrir hace que poco a poco dejemos perder la verdadera esencia de ese enorme sentimiento que hoy tratamos de destacar solamente en un día.
Al decir de Don Atahualpa Yupanqui " Un amigo es como uno mismo pero dentro de otro cuerpo" ¡Extraordinario pensamiento! desglosarlo y asimilarlo es nuestra tarea. Enfocar nuestra diaria rutina de encuentros y rendirle honor a la amistad en cada gesto, en cada mirada. Deberíamos ofrecer más seguido nuestra mano y abrir el corazón en un fraternal y cálido abrazo. En ese simple gesto, huelgan las palabras.
Todos los días un amigo nos enriquece y despierta ignorados sentimientos que fluyen como manantiales al calor del sol.
En la primavera de la vida, son cómplices y testigos de nuestro despertar. En el Otoño, preludio de solitarios Inviernos, cálidos leños en cuyo entorno evocaremos uno a uno, gratos momentos que nos entibian el alma.
¿Quiénes son nuestros amigos? ¿Cuántos son? Eso no importa, los veremos allí, cuando abatidos por distintos pesares, sintamos una mano sobre el hombro. En el lugar y en el momento justo, aparecerán como recuerdos. Así, uno a uno, con callejeros gestos y profundas miradas, se mostraran a nuestro lado, para sostenernos, alegrarnos y por sobre todo compartir, que de eso se trata la amistad.
"La amistad se siente y se practica, no se ruega ni se compra"
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para: www.sanjosevirtual.com.ar
Roberto Osvaldo Sacchi
robertoosvaldosacchi@hotmail.com
Fecha de publicación: 20/07/2011 | 147 lecturas
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