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Mi pueblo se vistió de fiesta ...
por Robero Sacchi

Jueves 31 de Marzo del año 2010. Mi pueblo se vistió de fiesta. En la rueca del tiempo y de la historia, si hilvanaron los hitos de pasadas gestas de trabajo y patriotismo y allí comienza la artesanal urdiembre de un futuro de promesas que con esfuerzos y sacrificios, llegan hasta nuestros días. La vieja Guardia, testigo y custodia de los viajes desde el Virreinato al alto Perú, se convierte en San José de la Esquina, lugar de abrigo de inmigrantes de sueños tronchados en sus países de origen y de esforzados pioneros que herramientas en mano, abrieron y extendieron las fronteras de la salvaje y rica pampa ya habitada por los originarios dueños del viento que vendieron caro sus horizontes libres de alambrados y de márgenes territoriales.

 

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“Gloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras de mi calle ayer a oscuras y hoy sembradas de bombillas. y colgaron un cordel de esquina a esquina un cartel y banderas de papel”(1)

 

 Jueves 31 de Marzo del año 2010. Mi pueblo se vistió de fiesta. En la rueca del tiempo y de la historia, si hilvanaron los hitos de pasadas gestas de trabajo y patriotismo y allí comienza la artesanal urdiembre de un futuro de promesas que con esfuerzos y sacrificios, llegan hasta nuestros días. La vieja Guardia, testigo y custodia de los viajes desde el Virreinato al alto Perú, se convierte en San José de la Esquina, lugar de abrigo de inmigrantes de sueños tronchados en sus países de origen y de esforzados pioneros que herramientas en mano, abrieron y extendieron las fronteras de la salvaje y rica pampa ya habitada por los originarios dueños del viento que vendieron caro sus horizontes libres de alambrados y de márgenes territoriales. Uno a uno sus endemoniados malones en defensa de su hábitat fueron controlados por las líneas de fortines alineados en el camino del oro. El Huinca estableció su presencia y los persiguió casi hasta el exterminio.

Sobre esa herencia de fuego y sangre, se formaron los poblados, el sable y el fusil artero, fue reemplazado por pala, pico y arado sembrando simientes de bonanza y prosperidad que generosamente se hacen realidad en este presente. Atrás quedaron las mentas de blancas cautivas y arreos interminables de ganado orejano.

Estas epopeyas se convirtieron en cuentos de fogón que alimentaron la rica historia en la que cual piedra fundamental, se asienta nuestro joven pueblo. Y es por eso que mi pueblo se vistió de fiesta, no era para menos, el pasado y el presente, unidos por la memoria, se convirtieron en hermoso acto frente al monolito que evoca la señera fecha.

Las escuelas e instituciones con sus banderas pusieron el marco de emotividad, el escaso público su emoción. Pero allí estábamos todos los que de verdad y sin compromiso, acudimos al llamado y conmemoración del natalicio del lugar que elegimos como propio. Nuestro himno destacó el momento y los oradores hablaron por nuestros corazones. Autoridades locales y provinciales, fueron testigos de lo que allí aconteció.

Como broche final, un joven conjunto folcklórico, regaló voces y melodías para el deslumbre y sorpresa de muchos. Quizás no fuimos generosos con los aplausos, es que nos resulta difícil manifestar el agrado pero si solemos ser ostentosos con las críticas.


(1) canción de J. M. Serrat. FIESTA
en su versión original dice: banderas de papel lilas rojas y amarillas.


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Fecha de publicación: 02/04/2011    |    173 lecturas

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